El Valor Del Factor Humano

“Me levanté relativamente temprano, 8.30, para ser más exacto. Otro día igual al de ayer. En casa, trabajando, mirando algunos videos, escribiendo algo, charlando un rato con mi esposa… A las 10.30 la frase común, “¿qué vamos a comer?”, que sí, que no… bien, voy a la verdulería del barrio. Salgo, camino dos cuadras, veo a la distancia 3 o 4 personas afuera a una prudente distancia unas de otras. Me va entrando una sensación de molestia. Viejos hábitos me invaden, esperar, perder el tiempo, aburrirme… Llego, saludo y a los pocos segundos uno de los empleados sale a buscar unas frutas. Saluda, hace un chiste a uno de los clientes que estaba esperando, vuelve a entrar, se escuchan risas adentro… Mi humor ya cambió. Asumo que no tengo apuro, que el tiempo juega a mi favor y me relajo”